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Pinocho de Guillermo del Toro (2022) Película de Netflix.

Una de las películas más esperadas de este 2022 que está a punto de acabar es Pinocho de Guillermo del Toro. Una adaptación del cuento escrito por Carlo Collodi en 1883 y del que Disney hizo una adaptación endulzada para los más pequeños de la casa, y que confieso que no he visto porque nunca ha llamado mi atención. De hecho, siempre he visto algo siniestro en ese cuento que no me cuadraba con el colorido que la película animada nos contaba.

Ahora ha sido el director mexicano el que ha querido hacer su propia versión acercándola un poco más a la original donde la historia de este niño de madera era más tétrica que lo que la animación de la casa del ratón nos mostraba.

Además, ha querido marcar una diferencia apostando por una técnica de animación muy laboriosa y con la que se consiguen unos resultados espectaculares siempre que se cuente con los mejores expertos en ella: el stop motion. Y del Toro ha contado con los mejores. Prueba de ello han sido los diez años que ha costado terminar esta adaptación de Pinocho que tiene una duración de casi dos horas.

Por cierto, Pinocho tiene canciones. Si, como lo lees. Esta versión de Guillermo del Toro cuenta con varias canciones, y te puedo decir que no soy de los que les guste mucho esto, pero en este caso las he visto sin adelantar la película. Eso es debido a que tenían un sentido dentro de la película que las hace encajar sin parecer que cantan por cantar. Además de que son cortas y no están mal del todo.

Pinocho. Una animación impresionante.

La animación es algo que siempre ha llamado mi atención. Me fascina la capacidad para recrear en dibujos situaciones reales y no tan reales. Además de poder llevarnos a historias con más magia que un live action se une la variedad de formas de dibujar y estilos que pueden dotar de una personalidad propia a cada obra.

Dentro de este género tenemos uno que requiere de un conocimiento, técnica y paciencia que está por encima del resto. Exacto, ya sabes que hablo del stop motion. Guillermo del Toro sabía que si quería crear una historia memorable debía rodearse de los mejores y también sabía que el tiempo no era algo importante.

Y todo eso se nota en este Pinocho de Guillermo del Toro, donde podemos ver una creación de personajes muy estudiada y cuidada con mucho cariño y mimo. Todo ello para conseguir que los protagonistas de esta historia que todos conocemos sean únicos y diferentes, con su propia identidad que los haga sobresalir del resto de adaptaciones. Y podemos decir que lo ha conseguido.

Pinocho es un muñeco tosco de madera y no lleva ropa. Eso lo aleja de todo lo que hemos visto hasta ahora donde se pretendía humanizar a un personaje que en esta adaptación no nace del amor, sino del sufrimiento de un padre que ha perdido a su hijo.

Pinocho

El resto de personajes están creados de forma magistral. La gran mayoría de ellos llevan mecanismos automatizados que les permiten crear expresiones lo cual facilita mucho que el espectador conecte con ellos solo con una mirada.

El detalle de cada decorado es impresionante. Todo se ha estudiado al milímetro para conseguir ese ambiente íntimo que tiene Pinocho. Unido a los colores nos hacen sentir ese lado más tétrico de esta historia que nos resulta mucho más cercana, mucho más humana que todas las anteriores adaptaciones.

Sin necesidad de saber de cine nos damos cuenta de la gran obra que ha creado Guillermo del Toro. Cada secuencia, cada plano, los personajes… Todo ello está dirigido para que el espectador sienta, para crear emociones. Y te aseguro que es imposible no sentir ni emocionarse cuando ves Pinocho.

Un Pinocho menos endulzado.

Solo tenemos que ver los primeros minutos de este Pinocho de Guillermo del Toro para darnos cuenta de que es diferente. Se han tomado tiempo para explicarnos el inicio de todo. Una historia trágica en la que no hay azúcar y se muestra tan cruda como la misma realidad. Desde ese principio consigue emocionarnos y eso que todavía no hemos conocido a Pinocho.

Pinocho de Guillermo del Toro

Conseguir esas emociones cuando todos sabemos la historia que nos van a contar es más que un reto difícil, es algo que está en otro nivel. Y aquí es donde se demuestra que las historias son parte importante de cada película, pero lo que las hace especiales es la forma de contárnoslas. Y Guillermo del Toro ha sabido como hacerlo.

Conforme avanza la trama vamos descubriendo que hay más detrás de este muñeco de madera. La historia mágica que hizo que naciera es a la vez la tragedia de Geppeto. El descubrimiento de lo que es la vida por parte de Pinocho donde tiende a hacer siempre lo que no debe a pesar de que Pepito Grillo (su corazón, su conciencia…) le diga lo contrario, demuestra lo diferente que es de Carlo, el hijo perdido del carpintero.

Y aun así, Geppeto quiere a Pinocho como se quiere a un hijo. Lo acepta tal y como es, lo cuida y lo protege y no dudará en salir a buscarlo cuando este desaparece. Esto es algo que sabemos de la misma historia del cuento, pero en esta adaptación ese amor y cariño sobresale con más fuerza y casi con más amargura y desespero.

El Pinocho de Guillermo del Toro nos sorprende con una leyenda final que nos deja con un nudo en la garganta y que vuelve a demostrarnos que esta historia de cuento no está destinada al público infantil, sino a un espectador más adulto que sepa valorar este gran trabajo que ha conseguido que un cuento popular, que tiene innumerables versiones, sobresalga por méritos propios.