Monstruos de Cracovia. 1 Temporada. Dioses y demonios de la mitología polaca.

El viernes 18 de marzo, Netflix estrenó su serie original Monstruos de Cracovia, una producción hecha en Polonia basada en la mitología de una de sus ciudades más emblemática, lo que le da un punto a su favor para decidirse a verla.

A pesar de su título y su tono oscuro no estamos ante una serie de terror, sino más bien a una intriga de investigación sobre hechos paranormales que no dan nada de miedo. Se trata de una serie con un tono místico donde un grupo de adolescentes buscan el motivo de una serie de catástrofes que están sucediendo en la ciudad mientras intentan proteger al detonante de todas ellas.

Una mezcla entre Buffy cazavampiros y Ragnarok que nos saca de la monotonía que últimamente tiene la plataforma de streaming con más usuarios del mundo.

Monstruos de Cracovia. Una lucha muy antigua.

La serie nos lleva a conocer a Alex (Barbara Liberek), una joven con un carácter solitario y rudo que sufre de pesadillas desde su niñez. La joven vive su vida centrada en sus estudios de forense donde destaca por sus buenas notas. Pero eso no significa que sea una joven modélica, ya que en su tiempo libre no duda en salir de fiesta y hacer lo propio de esas edades.

Alex sufrió la pérdida de su madre en un accidente siendo una niña, una tragedia que la acompaña en todo momento y que agrava su carácter rebelde. Sus continuas pesadillas, cada vez más numerosas y escalofriantes, le llevan a pensar que tiene algún tipo de enfermedad mental. Esto le atormenta ya que piensa que su madre también padecía algún tipo de esquizofrenia y ella cree que le va a suceder lo mismo.



Pronto descubrirá que lo que le sucede no tiene nada que ver con su mente, y que detrás de todo ello se oculta una lucha entre dioses y demonios que se remonta a la mitología polaca. Un pasado que ha regresado con fuerza al presente con la intención de devorarlo todo y sembrar el caos destruyendo el mundo y sustituyéndolo por otro donde las bestias más oscuras y mordaces gobiernen.

En ese momento empezará una investigación que la unirá a un grupo de jóvenes que son muy parecidos a ella. Todos ellos han sido seleccionados por el profesor Zawadzki (Andrzej Chyra), uno de los mejores expertos en anatomía forense por el que Alex siente admiración. Y aquí tengo que hacer una pregunta: ¿a alguien más este profesor le recuerda a José Mota?

Después de esta pequeña observación seguimos con Monstruos de Cracovia. Alex se convertirá en la novena del grupo de jóvenes con ‘talentos especiales’. El número nueve es considerado como un número mágico, por lo que todos en el grupo creen que ella debe de ser importante aunque todavía no sepan que talento tiene la joven.

Entre este grupo de jóvenes destacan Lucky (Stanislaw Linowski), un joven con un carácter decidido que tiene el don de poder ver a los muertos. El es la mano derecha del profesor y es el encargado de controlar al grupo cuando él no está. Otro personaje importante será Iliana (Anna Paliga), una joven de aspecto enigmático que tiene la habilidad de ver el futuro.

Entretenida, diferente pero olvidable.

La premisa con que se nos vende Monstruos de Cracovia suena muy interesante. Durante sus ocho episodios de menos de una hora cada uno iremos conociendo una parte de la mitología polaca que hace que la serie sea intrigante. Eso unido al hecho de que nos vayan llevando por los rincones con más magia de esa ciudad Polaca consiguen darle un toque real que hace de la serie una apuesta seductora de ver.

Mi principal problema con la serie ha sido por su protagonista. Una joven con la que no he conseguido empatizar, incluso sabiendo lo trágico de su vida. Su carácter se me hacía pesado y tedioso. Podría entender esa forma de ser en los dos primeros episodios, pero luego esperaba un cambio hacia algo diferente, cosa que no sucedió. Por lo que todo lo que pasaba en Monstruos de Cracovia no me hacía sentir esa emoción que tienes cuando conectas con los protagonistas.

A esto se une una historia con altibajos, donde la historia que une a toda la serie nos la van contando de forma aleatoria y sin mucho sentido, por lo que puedes llegar a perderte si no estás atento. Además, peca de dejar a la interpretación del espectador algunas partes que ni siquiera mencionan. Ocho episodios siguiendo una investigación que luego concluye de un modo atropellado y casi por casualidad.

Otra cosa que me sacó mucho de la historia fueron las caracterizaciones de los monstruos, se notaba que el dinero no llegó para tanto. Esto le da una sensación de querer y no poder, y hace que te cueste mucho creer lo que ves. Menos mal que eso lo compensan con los escenarios enigmáticos y reales de una ciudad que parece sacada de un cuento algo tenebroso, la verdad.

Eso unido a unas sub tramas que no me han parecido naturales y un malo que no parece ni malo ni poderoso, han hecho que por momentos me resultara difícil seguir Monstruos de Cracovia. Pero a su favor tiene ese homenaje a la mitología que hace que te atrape y quieras saber más sobre esos dioses y demonios tan arraigados en las raíces de Polonia.

En resumen

Monstruos de Cracovia es una serie para ver sabiendo lo que vas a ver. Es decir, no es de terror y es una especie de investigación que nos lleva a la mitología de Polonia. Tendrás que hacer algún esfuerzo en creerte las cosas tal y como las cuentan y en rellenar los huecos en blanco. La serie es entretenida si te adentras a su visionado desde ese punto de vista enigmático, que le da un toque diferente.

La serie tiene un final cerrado, pero no descartamos que pueda haber una segunda parte, porque con los dioses no se juega, que seguramente vería si siguen adentrándose en la parte mitológica que siempre me ha parecido un tema muy interesante.