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Crítica de La toma del poder (2022) The Takeover.

Netflix empieza el mes de noviembre con una película holandesa, La toma del poder. Una historia poco original pero que aun así puede tener su punto interesante para todos aquellos a los que les gusten los thrillers de acción y conspiraciones.

Está protagonizado por Holly Mae Brood en el papel de Mel, Geza Weisz como Thomas y Frank Lammers como Buddie. Todos ellos son actores muy conocidos en su país de origen, aunque fuera de él sus nombres nos suenen poco.

Mel una hacker en problemas.

La toma del poder es una historia cliché llena de los tópicos propios de este tipo de género. Tenemos a un jovencita que con solo 16 años fue capaz de hackear varios sistemas informáticos del gobierno dejando inoperativos sus equipos.

Ese es el motivo por el que Mel conoce a Buddie, y nace entre ellos una amistad de la que poco a poco iremos conociendo más detalles. La joven programadora continua con su vida y lo siguiente que sabemos es que trabaja para empresas privadas, controlado softwares y evitando que puedan tener fallos.

Su actual trabajo le lleva a formar parte de un ambicioso proyecto que una empresa privada ha vendido al gobierno. Un autobús inteligente que pretende hacer la vida más fácil a sus usuarios y que promete ser el futuro en todo el mundo. Su lanzamiento será en Róterdam, pero Mel ha encontrado algo que no debería estar ahí.

Mel compagina su trabajo con otro menos legal. Ayudada de dos amigos hackers se dedica a destruir todas aquellas empresas que suponen un riesgo para el medio ambiente o los animales. Todo ello sin sacar beneficio monetario de ello. Así que podemos decir que Mel es una persona comprometida aunque los medios que use no sean los legales.

La toma del poder

Su vida cambia una noche después de una insípida cena con Thomas, un joven al que conoció por internet. Esa noche, después de haber hackeado un empresa con sus amigos, recibirá una visita inesperada y peligrosa en su apartamento. Alguien la está buscando con la intención de acabar con ella.

Mel acabará siendo acusada de un asesinato que no ha cometido. Perseguida por unos criminales que quieren acabar con su vida y por la policía que pretende detenerla por haber matado a un hombre, solo puede pedir ayuda a Thomas y a Buddie.

La toma del poder. Más de lo mismo.

Como puedes ver, La toma del poder es una historia que ya hemos visto otras veces. Una hacker metida en un lío de conspiraciones que tiene que luchar por su vida al mismo tiempo que deberá demostrar que ella no es culpable del crimen del que le acusan.

Todo ello lleno de acción, con persecuciones justitas de calidad pero que cumplen con su objetivo, y una historia de programadores que, con poco que sepas de ese mundo, sabes que todo lo que vemos en La toma del poder es falso como los bolsos de marca de los mercadillos.

La toma del poder. The takeover

Durante su hora y media nos van a llevar por un camino que ya hemos recorrido con otras producciones. Nada nuevo en el horizonte. Lo único que la hace diferente del resto es la particular manera de resolver este embrollo, porque ya sabemos que todo acabará bien. Algo también bastante común en este tipo de historias.

La toma del poder está destinada para todos aquellos que disfruten con los thrillers de acción donde los protagonistas huyen por salvarse mientras tienen que demostrar su inocencia. Una lucha contra el poder de control de las grandes multinacionales corruptas, que nos enseña que no son invencibles y también tienen su tacón de Aquiles.