La Edad Dorada. Temporada 1. Episodio 6.

Como cada martes tenemos episodio nuevo de La edad dorada, y vamos por el número 6. En sus 51 minutos de duración hemos podido ver un cuantas situaciones que avivan la trama de este drama de época. Y también tendremos breves escenas que nos explican perfectamente lo elitistas que eran en aquellos años.

Recordamos que el episodio 5 terminó con una trágica noticia que podría hacer que el imperio de Los Russell empezara su declive, y vamos a tener un final que nos pone de nuevo en duda sobre su futuro. Además veremos el crecimiento de los personajes en algunos cambios en su forma de pensar, lo que nos puede abrir una puerta a nuevas tramas.


Sólo los análisis de series contienen spoilers. El resto de artículos no tienen spoilers.


La edad dorada. Temporada 1. Episodio 6.

Los Russell

Empezamos el sexto episodio de La edad dorada con el grave accidente que ha sufrido uno de los ferrocarriles de la propiedad de George Russell (Morgan Spector). El matrimonio ha puesto en marcha un plan encaminado a salir lo más airoso posible de esa trágica situación. Para ello han acudido en persona al lugar del accidente donde Clara Burton (Linda Emond) ha ubicado un campamento de la Cruz Roja para ayudar a los heridos.

La relación de Bertha Russell con la fundadora de la asociación benéfica cada vez es más firme. Por supuesto que eso se debe a las donaciones que esta hace, y que le van a servir para ser incluida en el comité de dicha organización en Nueva York. La única que se opondrá firmemente a ello será la viuda del señor Morris que acabará dejando la reunión.

En ese momento, Aurora le comentará a Bertha el deseo del señor Ward McAllister (Nathan Lane) por conocer su casa. Todo parece indicar que los planes de la señora Russell empiezan a dar sus frutos. La anfitriona organizará un almuerzo donde asistirán las mismas personas que estaban cuando ambos se conocieron. Solo hay una condición que podría arruinarlo todo en el caso de que no se cumpliera: el servicio debe de hacerse a la manera inglesa.

Esto provocará un pequeño revuelo, ya que el mayordomo de los Russell no sabe nada de ese protocolo y tendrán que pedir ayuda a Bannister (Simon Jones), el mayordomo de los Brooks. Por supuesto, todo en secreto y sin que Agnes se entere. Es curioso como todo se le oculta a la dama, ya que su propia sobrina acudirá al almuerzo junto con su pretendiente Tom, y tampoco se lo dirá a su tía.

Agnes van Rhijn

La señora van Rhijn (Christine Baranski) va a darse cuenta de que no es tan temida ni respetada por los miembros de su familia como ella pensaba. Acaba enterándose del almuerzo que tiene lugar en casa de sus vecinos y lo considerará como una traición. Sin pensarlo se presentará en la casa de los Russell dispuesta a arruinar el almuerzo. Pero acaba tomando control de sí misma y desaparece igual que se presentó. Una situación que parecía que iba a ser tensa pero acaba convertida en algo gracioso.

la edad dorada

A esto le sumamos lo que su doncella, la señorita Amstrong (Debra Monk), le comenta sobre su hijo Oscar. Lo han visto pasearse con una de las criadas de Bertha Russell. Por supuesto, ella no sabe los verdaderos propósitos que tiene su hijo al contactar con la señorita Turner (Kelley Curran). Lo que ella entiende es que su hijo está manteniendo una relación con la mujer, cosa que por supuesto, ella no va a consentir.

Por otra parte, al principio de este episodio número seis de La edad dorada, asistimos a una conversación entre ella y su sobrina donde se habla de Tom Raikes (Thomas Cocquerel). Agnes se sincera con su sobrina y le cuenta lo que opina del joven abogado. Para ella es sólo un buscón más. Un hombre que pretende cazar una esposa rica y con buena posición social para vivir de ella. Esto hará que Marian se altere y acabe dejando la estancia malhumorada.

Después de todas situaciones inesperadas nos queda por ver como será la reacción de Gladys con sus familiares y su leal mayordomo Bannister. Lo mismo, en los siguientes episodios vemos a una mujer más sensible de lo que en un principio parece. A esto unimos las palabras de Peggy a Marian, donde le dice que debería ayudar a su tía a encontrar su sitio en esta ‘nueva sociedad’.

La sorpresa de Gladys

Parece que Bertha Russell tiene un plan perfectamente estudiado para llegar a formar parte de la exclusiva y elitista sociedad neoyorkina, y lo está llevando a cabo sin titubear. Pero va a recibir una agradable sorpresa de mano de su hija Gladys. Ella y su hermano asistirán a una especie de merienda infantil donde coincidirán con la joven Carrie Astor (Amy Forsyth), hija de la mujer más importante de aquella época a nivel de sociedad.

Ambas entablarán una conversación que les hará ver la situación tan parecida que atraviesan. Las dos están enamoradas de jóvenes que son considerados por sus respectivas madre como ‘poco para ellas’. Esto hará que surja una amistad que se verá reforzada por una visita que Carrie hace a Gladys.

En ese momento, Bertha aparecerá y no podrá disimular su alegría al ver que la hija de la señora Astor parece iniciar una amistad con su hija. La conversación irá derivando hacia el baile de debutante de Gladys (Taissa Farmiga), cosa que por las palabras de la señora Russell puede que se produzca en breve.

Bertha se muestra satisfecha por este inesperado giro de acontecimientos, donde parece que una naciente amistad tiene más poder para abrir puertas que todo el dinero que ella y su marido tienen.

El encuentro de Marian y la señora Chamberlain

Marian sigue con su vida de soltera respetada y eso supone apoyar diversas causas benéficas, entre las que destaca la recién creada Cruz Roja. La asociación necesita benefactores que aporten su dinero para una buena causa, y Marian se ofrecerá a hablar con la señora Chamberlain (Jeanne Tripplehorn) para obtener un donativo de su parte.

La joven mantendrá con ella una reunión en donde Sylvia corroborará todos los rumores que corren acerca de ella. Marian Brook (Louisa Jacobson), lejos de escandalizarse o alejarse de ella, parece intrigada por esta mujer a la que todo Nueva York rechaza. Durante un momento de la conversación le contará que ella también va a romper las reglas, por lo menos las de su tía, y le hablará a Sylvia del joven abogado que la corteja. La señora Chamberlain parece entender a Marian, y le ofrecerá su casa para que la joven y Tom puedan verse y conocerse mejor.

la edad dorada

Marian no es la única que busca cambiar esas rígidas reglas de la sociedad neoyorquina de la época. En un breve encuentro con el hijo de los Russell, Larry, este le manifestará su intención de ser arquitecto en contra de los planes que sus padres tienen para él. Y por otro lado tenemos a Peggy, cuyo primer artículo ha sido todo un éxito, llegando a conseguir el periódico en el que trabaja un aumento de suscriptores gracias a él.

George Russell

George Russell está en el punto de mira desde el accidente que tuvo uno de sus ferrocarriles. Se ha iniciado una investigación por parte de las autoridades, y él mismo también ha empezado a buscar qué ha pasado para que ocurriera ese trágico hecho.

Por otra parte vemos como el carácter agradable de George empieza a cambiar levemente. Mientras todo ha ido bien y sin problemas, él siempre se ha volcado por satisfacer los deseos de su mujer. Pero ahora que está en una situación crítica, nota como Bertha sigue interesada solo en su ascenso dentro de la élite neoyorquina, y los asuntos de su marido no le importan.

Esto lo podemos ver en una escena donde ambos se enfrentan. Pero donde mejor reflejado vamos a verlo es cuando él habla a solas con Gladys. Con una sola frase, la joven será capaz de exponer a su padre el poder que Bertha ejerce sobre él. Entendemos que esto es un aviso para un posible cambio en la forma de actuar del magnate. Veremos en los próximos episodios si se materializa o no.

Y llegamos al final de este episodio de La edad dorada donde nos va a volver a dejar con un cliffhanger. La investigación del accidente ha tomado un giro imprevisto, y por lo que nos dicen, no va a ser bueno para George Russell.