La Edad Dorada. Temporada 1. Episodio 5.

Como cada martes aquí te traigo el análisis de un nuevo episodio de La edad dorada. Llevamos ya cinco de los nueve capítulos que la serie de HBO Max tiene. Parece que hemos llegado a un punto donde los planes de los protagonistas van por el buen camino que les llevará a conseguir su objetivo. Aunque no lo van a tener fácil.

El final del capítulo nos deja con un trágico hecho que lo mismo tiene repercusiones negativas sobre los Russell, y eso supondría un terrible golpe tanto para las ambiciones de Bertha como para los negocios de George.

Sólo los análisis de series contienen spoilers. El resto de artículos no tienen spoilers.


La edad dorada. Temporada 1. Episodio 5.

Ward McAllister

El plan para conocer a la mano derecha de la señora Astor sigue en marcha. Aurora ha preparado un almuerzo donde asistirá Ward McAllister (Nathan Lane) y Bertha Russel (Carrie Coon). Aurora espera que ambos conecten, y eso suponga un acercamiento a la mujer más importante de la alta sociedad neoyorquina. A ese almuerzo también será invitada Marian. La joven propondrá a Aurora que invite a Tom también.

Y de este modo coincidirán los cinco en uno de los momentos más importantes para Bertha. Depende de él su entrada en la sociedad más exclusiva, y por lo que podemos ver ambos conectan a la perfección.

En esa pequeña reunión, sale como conversación el viaje que Marian y Aurora quieren hacer para apoyar a Clara Barton y su proyecto La cruz roja. Bertha se mostrará interesada en acompañarlas ya que piensa colaborar económicamente con la asociación. Se trata de un viaje largo, por lo que deberán pasar noche en su destino. Tom se ofrecerá para buscar a las damas alojamiento.

Antes de que se produjera el almuerzo, tenemos una conversación entre Bertha y George que aunque es muy informal, nos hace acordarnos de las palabras que la señorita Turner (Kelley Curran) le dijo a su jefe cuando se metió en su cama. Un detalle que nos hace pensar en la probabilidad de que entre ambos pueda ‘pasar algo’ en un futuro.

Gladys.

En este episodio de La edad dorada hemos conocido más a Gladys. En el episodio anterior, su institutriz fue despedida por haber encubierto el encuentro de la pequeña de los Russell con un joven en un hotel. Bertha sigue manteniendo su postura estricta en cuanto a no dejar salir a su hija sola, ya que espera poder presentarla en sociedad en breve en el famoso baile de debutantes.

la edad dorada

El joven con el que Gladys se ve no es del agrado de su madre que lo considera poco para ella, incluso siendo un banquero con un futuro prometedor por delante. Aquí volvemos a ver los puntos de vista tan diferentes que hay entre Bertha y George (Morgan Spector). A pesar de no estar de acuerdo con una posible relación entre su hija y el joven, la señora Russel invitará al pretendiente a cenar en su casa.

Gladys está ilusionada pensando que eso supone un paso hacia adelante y que podría ser el visto bueno de su madre a su relación. Pero lo que sucede en realidad, nos dejará muy claro la ambición de Bertha.

Mientras tanto la señorita Turner, no se rinde y ha decidido emprender un nuevo plan para conseguir su objetivo: quitarle el sitio a Bertha Russel. Para ello fingirá un encuentro fortuito con Oscar Van Rhijn, primo de Marian y pretendiente por interés económico de Gladys. En ese encuentro, la mujer le dejará caer quela joven Russel aun podría estar a su alcance.

Por su parte, Oscar, ve la oportunidad de obtener información de dentro de la casa de mano de la señorita Turner. Algo que espera que vaya a jugar a su favor en su plan de encontrar una esposa adinerada.

Un viaje con sorpresa.

El viaje para conocer la labor de Clara Barton nos dejará varias sorpresas. La primera de ellas es que Marian se encontrará de nuevo con Tom allí. El joven ha decidido acompañarlas a la conferencia que la fundadora de La Cruz Roja de Estados Unidos.

Allí veremos un tenso encuentro entre la señora Russel y la viuda del señor Morris. Y también nos dejará claro el lado por el que Aurora se decanta ahora mismo.

Peggy acompaña a Marian en este viaje. Ambas han dejado atrás la discusión habida en el episodio anterior de La edad dorada. Quiere escribir un artículo sobre Clara, y así se lo dice a Gladys cuando le pide permiso para ir. La mujer le pedirá de forma muy indirecta que cuide de su sobrina, a la que considera una joven ingenua y fácil de engañar. En esa breve conversación notamos como la señora Van Rhijn admira a la joven escritora por seguir sus sueños y no dejar que nada se interponga en su deseo de conseguirlos.

Marian y Tom se quedan solos y surgirá entre ambos la esperanza de poder estar juntos. El joven volverá a recordarle a Marian sus intenciones con ella, y en un momento en que según ella misma dice, bajó la guardia, acabarán besándose. Aunque en realidad parece que ella lo deseaba tanto como él.

la edad dorada

Peggy aparecerá y ambos jóvenes se despedirán. Y entonces será cuando la joven le contará a Marian que ella se enamoró de un chico que trabajaba en la farmacia de su padre. Su vida y la de la joven Brook se parecían en eso, ya que su padre no aceptó su relación con el joven por considerarlo poco para ella. Intuimos que el motivo por el que Peggy no se lleva bien con él podrían venir por ese momento del pasado.

Un final trágico.

Justo después de la cena que tiene lugar en la casa de los Russel con el joven pretendiente de Gladys, George recibirá un telegrama urgente que le llevará en persona su mano derecha en los negocios, el señor Clay (Patrick Page). Un descarrilamiento ha provocado un trágico accidente que ha acabado con la vida de varios pasajeros.

En palabras de George: un accidente podría hundirnos. A lo que Bertha responde altiva, pues asegúrate de sobrevivir. Ambos se ponen a trabajar en un plan para que las consecuencias del suceso sean lo más leve posible para ellos.

Parece que la vida no se lo quiere poner fácil a Bertha Russel para que pueda conseguir su objetivo. Mientras Gladys queda desolada en la habitación de al lado dándose cuenta de que nunca podrá tener la vida que ella quiere, sino la que su madre desea.