La Edad Dorada. Temporada 1. Episodio 4.

Es martes y toca nuevo episodio de La edad dorada. En concreto el número 4, esto va muy rápido. Nos encontramos con un capítulo que podríamos describir como tranquilo (y más si lo comparamos con el anterior) donde van sentándose las tramas y todo parece empezar a tomar su camino. Y con eso no quiero decir que no vayamos a encontrarnos alguna que otra sorpresa.

Sólo los análisis de series contienen spoilers. El resto de artículos no tienen spoilers.


La edad dorada: Bertha Russel más cerca de su sueño

Acabamos el tercer episodio de La edad dorada con un trágico hecho, y lo empezamos con George Russell preguntándose si lo culparán a él por tan perturbador suceso. Si ocurriese eso sería el final del sueño de Bertha que no podría ser aceptada por el resto nunca.

Preocupado por la posibles consecuencias mantiene una charla con Charles Fane (Ward Horton) donde le pregunta directamente su duda. El diputado le dice que Patrick era un hombre débil que no supo afrontar la situación, y George decide citarlo en su despacho.

No llegamos a ver lo que sucede durante ese encuentro, pero por una conversación que luego vemos entre Charles y su esposa descubrimos que el empresario les ayudará con sus pérdidas económicas siempre y cuando Aurora introduzca a Bertha entre sus elitistas amistades.

Por supuesto que esto alterará a la señora Fane, cuyo orgullo parece que puede más que otras cosas. Pero al final aceptará la condición puesta por George Russell.

la edad dorada

Ambas mujeres tendrán un tenso encuentro donde Aurora invitará a Bertha a un concierto en la Sociedad Musical. De este modo se harán pasar por amigas con la intención de acercarse a la mano derecha de la señora Astor, la mujer más influyente de toda la alta sociedad neoyorkina. Una maniobra que les permitirá acceder a ella.

Dejando de lado la ambición de la señora Russell pero sin salir de su casa, nos encontramos con una escena que deja muy claras las verdaderas intenciones del ama de llaves, la señorita Turner (Kelley Curran). Como era de esperar es rechazada pero en lugar de despedirla como habría sido lógico, la deja seguir en la casa. Esto es algo que no nos sorprende por que en los anteriores episodios habíamos imaginado que el interés de ella iba por esos caminos.

Conociendo a Peggy

Una de las sorpresas de este cuarto episodio de La edad dorada nos llega de la mano de Peggy Scott (Denée Benton). La joven ha recibido respuesta positiva de The New York Globe para publicar sus relatos. Un modesto diario dirigido por personas de color que lucha por hacerse un hueco entre el resto de periódicos de la ciudad. Allí conocerá al editor Thomas Fortune (Sullivan Jones), y ya podemos ver por su mirada que se ha sorprendido, para bien, al verla.

En pocos segundos se cerrará el acuerdo por el que se publicará el primer cuento de Peggy, y además el editor le pedirá a la joven un artículo sobre política. Esto es debido a una ingeniosa respuesta que ella da cuando le preguntan indirectamente si es republicana.

En anteriores episodios de La edad dorada hemos podido ver que Peggy es una mujer inteligente y decidida, cosa que en este episodio nos vuelve a dejar claro la serie.

Poco después conoceremos la casa de sus padres. Recordemos que había prometido a su padre ir a visitarlos por el cumpleaños de su madre. Y lo que nos encontramos nos sorprende. Sus padres están lejos de ser pobres. Viven en una gran casa que nos deja patente que su status social es alto, aunque vivan en Brooklyn.

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Aquí sabremos el motivo por el que la joven evita a su padre. Este se empeña en que la joven continue sus pasos regentando la farmacia familiar. Ella tiene otros sueños además de un carácter valiente por lo que no duda en debatir esto con su padre.

En ese momento suena el timbre y aparece Marian. La joven ha pensado en hacer una visita sorpresa a Peggy para darle ánimos, y se encuentra con que la sorpresa se la lleva ella, ya que lo que ve no era lo que esperaba.

Y así es como nos encontramos ante una escena bochornosa que continua luego en la calle con Peggy enfadada con ella por haber supuesto que por ser de color eran pobres e iban a necesitar de su caridad.

Un despido y un trágico descubrimiento

Dentro de las subtramas tenemos dos que llaman la atención. La primera de ellas es el despido de la institutriz de Gladys Russell, la señorita Grant (Brooke Bloom), a la que no volveremos a ver.

Es muy posible que veamos una nueva acompañante designada por Bertha, ya que sigue con el pensamiento de que su hija no puede ir sola a ninguna parte por que aun es una niña.

Y la segunda explica sin decirlo, los motivos por los que la joven Bridget (Taylor Richardson) rechaza constantemente todo acercamiento por parte de Jack (Ben Ahlers). Un suceso que marca la vida de la joven y que no puede superar.

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En cuanto a las subtramas, vemos una que me ha parecido divertida. No solo los Brooks miran por encima del hombre a los Russell; como podemos ver hasta el servicio adopta esta conducta.

Y por último descubrimos a donde va el señor Watson (Michael Cerveris) durante esa hora en que desaparece todos los días.

Marian no es tan atrevida como parecía al principio de La edad dorada

En este cuarto episodio de La edad dorada también hemos seguido los pasos de Marian. La joven sigue comportándose como se espera de ella y pasa los días entre eventos benéficos y paseos. La joven sigue mostrándose recatada y con una buena educación que roza lo aburrido. Así que es muy fácil ver el contraste de caracteres que existe entre ella y Peggy. Mientras la segunda lucha por sus sueños aun cuando eso le lleve a no tener la tranquilidad que le daría el dinero de su padre, la primera prefiere la comodidad que le ofrecen sus tías y acata las estrictas reglas de la casa de los Brook.

Marian solo es capaz de llevarle la contraria a su tía Agnes en pequeñas cosas y siempre manteniéndolas en secreto. Una de ellas es su naciente relación con la señora Chamberlain (Jeanne Tripplehorn), a la que la joven encontró casualmente en una tienda. La mujer le envió un cofre del que ambas estuvieron hablando, a casa de sus tías, a su atención. Cuando Agnes lo vio le pidio a Marian que rebelara el nombre de quien se lo había enviado.

Suponemos que la tía de Marian sospechaba que el regalo podría venir del joven abogado de Pensilvania. Pero la respuesta de Marian, siendo del todo correcta, la dejó en la duda. Así que al día siguiente fue a devolver el cofre, y ambas estuvieron hablando amistosamente. Al regresar de aquella breve reunión, Ada (Cynthia Nixon) le explicará el motivo por el que la mujer tiene tan mala reputación.

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Para acabar este episodio de La edad dorada, veremos como Marian asiste a un concierto donde compartirá palco con Bertha Russell y Aurora Fane (Kelli O’Hara) . Estando allí recibe la visita de Tom Raikes (Thomas Cocquerel), que justamente se encuentra en el palco de al lado con unos amigos. La joven se sorprende de lo rápido que el abogado está haciendo buenos amigos, ya que no todo el mundo puede entrar en la Sociedad Musical.

Durante la breve charla que ambos jóvenes tienen, Thomas vuelve a insistir sobre su interés en ser aceptado por la tía de Marian. Esta vez ella no se muestra tan esquiva y admite que a ella también le gustaría.

El joven vuelve a su palco donde Marian lo ve charlar y reir muy animadamente con una joven, y su rostro cambia. ¿Tendrá razón Agnes con sus presentimientos?