La Edad Dorada. Temporada 1. Episodio 3.

Solo hemos visto tres episodios de La edad dorada y todo parece indicar que estamos ante una serie intensa. Este episodio nos trae un inesperado final del que no estamos seguros como va a encajar en el resto de la serie. Pensamos que de algún modo tiene que afectar, debido a su tono trágico, por lo que estamos deseando poder continuar viendo la serie.

Pero primero tenemos que hacer nuestro análisis de este interesante tercer episodio, que nos depara un par de sorpresas, no sin antes recordarte que sólo los análisis de series contienen spoilers. El resto de artículos no tienen spoilers.


Con George Russell no se juega

Una de las tramas más interesantes es sin lugar a duda la de la familia Russell. Bertha (Carrie Coon) es una mujer ambiciosa e inteligente y muy segura de sí misma. Aunque sus orígenes sean humildes sabe como comportarse con las altas esferas sin perder su dignidad. Sigue con su deseo de ser admitida por el resto de la comunidad más elitista de Nueva York, y dispone de dinero e ideas para conseguirlo.

Mientras su marido George (Morgan Spector), es un hombre inteligente que ha sabido moverse en el mundo de los negocios haciendo una gran fortuna. Como ya vimos en el segundo episodio, el empresario le propone un negocio no muy limpio a uno de los diputados, Patrick Morris, quien aceptó sin dudarlo. En este trato tanto el señor Russell como los diputados obtendrían unos beneficios cuantiosos.

Pero los diputados se guardaron un as bajo la manga, y la empresa que Russell ha creado de la nada con tanto sacrificio parece abocada al fracaso sino se arriesga con una atrevida operación. George no conoce el miedo, aunque siempre mide sus pasos, por ese motivo no dudará en hacer lo que debe, aun a riesgo de perder todo lo que tiene.

Su maniobra consigue el efecto que él buscaba, y los diputados empiezan a perder dinero. La trampa en la que buscaban enriquecerse a costa de la empresa de George parece que no va a salir como esperaban, y es muy posible que todos ellos pierdan todo en pocos días.

Patrick Morris se siente arruinado y por eso ordenará a su mujer Anne que acuda a ver a Bertha y le suplique que interceda por ellos ante su marido. Una forma de rebajarse muy humillante pero que parece ser la única solución para evitar la quiebra a la que la familia se enfrenta.

la edad dorada

Aquí veremos una escena donde se nos muestra el carácter de Bertha. En la reunión que ambas mujeres mantienen, ella se mantiene inflexible ante la súplica de Anne. De hecho hasta parece sorprendida de que ella acuda a pedirle ayuda. Y eso lo manifiesta con una ingeniosa cadena de frases que acaban por despedir a Anne: La vida es como un banco, para obtener un reintegro primero hay que hacer un depósito. Una metáfora que deja claro su aptitud ante la súplica de la mujer.

George también recibirá la visita desesperada de los diputados implicados en la votación amañada. Todos ellos acudirán a verle esperando despertar alguna clase de piedad en él. La humillación de Patrick continuará y acabará postrándose a los pies del magnate, el cual hará caso omiso de sus súplicas aduciendo a la humillación que su esposa sufrió en manos de Anne Morris.

Estamos al final del tercer episodio de La edad dorada, y podemos ver secuencias alternadas de ambas familias. Una buena forma de contraponer las diferentes situaciones que cada una de ellas está viviendo. Por un lado tenemos a los Russell sabiéndose vencedores y quizá hasta temidos. Y por otro lado a los Morris, con un tono más lánguido y oscuro, mientras Patrick toma una trágica decisión con la que finalizaremos el episodio.

La edad dorada, sorpresas buenas y malas.

Mientras tanto la joven Marian asiste a una charla que Clara Barton dará con motivo de la fundación de La cruz roja en Estados Unidos. La edad dorada sabe jugar muy bien con estos detalles basados en la historia real, lo que le aporta un grado de credibilidad a toda la trama.

También lo hará al nombrar la creación de un teatro al que los nuevos ricos puedan acceder sin limitaciones por no ser de buena cuna. En esa ocasión nombrará a magnates como Rockefeller. Y otro referente histórico será el de la mano de la estatua de La Libertad.

Precisamente bajo ella tendremos una de las sorpresas que nos deja este tercer episodio de La edad dorada. Tom Raikes se declarará a Marian bajó el asombro de la joven. Apenas se conocen pero el joven ya muestra su amor por ella.

la edad dorada

Pero no todo es idílico, Peggy sufrirá las consecuencias de la mentalidad de aquella época. La joven, que por fin tuvo un encuentro no muy bueno con su estricto padre, ha conseguido que publiquen uno de sus relatos en uno de los periódicos más importantes.

El ser mujer y encima de color, es algo que según el editor del periódico debe ocultarse. Este indignante hecho hace que la joven rechace la oferta y que, muy a su pesar, empiece a reconocer que su padre tenía razón.

En este episodio de La edad dorada sabremos de donde viene la mala fama de Sylvia Chamberlain. Al parecer mantuvo relaciones con su marido antes del matrimonio. Un hecho por el que es considerada como una mala influencia.

Por otro lado tenemos a Oscar, quien confiesa a su amante que los planes que tenía para casarse con una rica heredera se habían truncado. Como podemos observar el hombre quiere continuar con su relación de forma clandestina, cosa que no parece agradar a su compañero.

Volveremos a seguir a parte del servicio. Tendremos una tierna historia entre el joven ayudante de los Brook, Jack (Ben Ahlers) y la ayudante de cocina Brigette. Aunque él le mostrará su interés a la joven, ella no parece dispuesta a aceptar esa relación.

Y por último, tenemos una situación para reflexionar. Ada acompañará a Marian a la charla de Clara Barton. Allí coincidirá con un viejo amigo de sus años adolescentes, Cornelius Edgar III. El hombre será invitado a la casa de los Brooks, mientras Ada se muestra ilusionada por este reencuentro.

Agnes se quedará a solas con él y con unas breves palabras descubrirá el verdadero interés que este tiene, que no es otro que el dinero. Como vemos Agnes cuida siempre de su familia, y además tiene un buen olfato para descubrir engaños.

Así que después de ver eso, pensamos en el rechazo que siente por Tom Raikes y por nuestra cabeza pasa si esa no aceptación tiene algo más detrás, algo que no inspira confianza en la señora van Rhijn.


Como podemos ver tenemos muchas intrigas aun por desvelar, y todo empieza a ponerse interesante. Aun nos queda mucho por descubrir y seguro que tendremos nuevas tramas en esta serie de época.

Nos vemos en el análisis del cuarto episodio de La edad dorada.