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Crítica de El fin del amor (2022). Serie de Prime Video.

Prime Video estrenó a principios de noviembre la serie El fin del amor, una producción argentina de 10 episodios de alrededor una media hora cada uno de ellos. Está basada en los ensayos escritos por la periodista y escritora Tamara Tenembaum. Publicados en 2019, se convirtieron rápidamente en best seller por su forma de tratar las relaciones de amistad, amor y sexuales desde un punto de vista muy actual.

Tanto el ensayo como la serie son en gran parte autobiográficos. Durante cinco horas seguiremos los pasos de Tamara (Lali Espósito) que de pronto se encuentra preguntándose que camino quiere seguir en su vida, y por ello decide dar un paso la llevará hacia unas reflexiones sobre todo lo que la rodea.

El fin del amor. Las relaciones.

Si tuviera que definir El fin del amor con una palabras sería ‘relaciones’. La serie nos lleva hasta un momento de la vida de Tamara, Tam, donde un hecho hará que se enfrente a sí misma y se detenga a pensar en cómo es vida y lo que quiere tener en ella.

Con una voz en off (muy bien medida) iremos conociendo los pensamientos de la mujer. Descubriremos un pasado que casi había olvidado, y sabremos cómo se siente en cada momento mientras se repite a sí misma que está bien y eso es lo que quería.

En verdad, Tam no es de esas personas que piensan mucho las decisiones que van a tomar, incluso las más drásticas como ocurre en este caso. Tam es una mujer que vive el momento y lo que siente en el ahora sin pensar en lo que podrá suceder en el futuro.

La boda de su mejor amiga de la infancia supuso encender un interruptor que tenía guardado en su cabecita que activó una parte de su vida que siempre había mantenido oculta. Tam es una conocida columnista que también trabaja en un programa de radio donde se encarga de dar su particular punto de vista sobre diferentes noticias.

El fin del amor

Ese punto de vista está muy a la orden de lo que la actualidad manda, con la diferencia de que siempre mantiene los pies en el suelo (gracias, gracias). Para poder llevar a cabo de forma correcta su trabajo, Tam debe saber escuchar y ver a aquellas personas que la rodean, ya que muchas de esas historias serán las que luego darán pie a sus artículos e intervenciones en la radio.

Tam tiene una relación muy estrecha con dos amigas Juana (Vera Spinetta) y Laura (Julieta Giménez Zapiola). A través de ellas ampliaremos este mundo que nos presenta El fin del amor. Juana mantiene una difícil relación sentimental con Mora (Lorena Vega), algo que le daña afectivamente mucho. Por su parte Laura, tiene una relación delicada con sus padres, con los que nunca ha sentido ningún apego.

Las tres serán el eje central de El fin del amor, al que se irán añadiendo otros personajes. Su madre Ruth (Verónica Llinás), su compañero de trabajo Rodo (Mike Amigorena), sus hermanas Debi (Candela Vetrano) y Mijal (Martina Campos), Federico (Andres Gil), Ofelia (Mariana Genesio Peña), Sara, sus abuelos. Alejandro su terapeuta (Tanta Ternura)… todos ellos ayudarán a Tam a entender cómo debe dirigir su vida. Aunque, esto no va a ser nada fácil debido al carácter impetuoso de ella, pero aceptará todo lo que este cambio le traiga con mejor o peor cara.

La religión como telón de fondo.

Me ha sorprendido El fin del amor por un motivo, y ese ha sido su introducción en el mundo de la religión judía ortodoxa. La familia de Tam es judía, y nos contarán detalles de cómo es la vida dentro de esa comunidad.

Esa forma de vida fue algo con lo que la mujer rompió hace años, cuando todavía era una niña. Habían demasiadas normas que no entendía y ella necesitaba salir de esa cajita donde todo estaba controlado; Tam necesitaba ver lo que había más allá y experimentarlo.

El fin del amor

Lo que descubrió fue algo que no estaba dispuesta a perder, así que su fe quedó de lado y ella se dedicó a vivir su día a día de forma frenética. Pero todo eso parece tambalearse ahora que recibió la invitación de boda de su mejor amiga de la infancia, Sara (Brenda Kreizerman).

De este modo será como iremos conociendo un poco de todo lo que esa religión significa. Sus costumbres y su modo de vida se irá mezclando mientras Tam vive su vida, y todo ello dejará huella en ella mientras sus relaciones se complican cada vez más.

Todo ello sucede mientras Tam solo quiere tener un momento de soledad. Un momento para encontrarse a sí misma y pararse a pensar en lo que tiene y lo que quiere. Y sin saberlo, justamente las relaciones que mantiene con esas personas que la rodean serán las que la ayuden a descubrir que aunque ella se diga a sí misma que está bien, quizá no es así. Por que, seamos sinceros, nadie está siempre al cien por cien bien, ¿no?…